Transiciones en ensayos académicos

Tabla de contenido

Los escritores observan  todas las conexiones en su propia escritura sin la asistencia de  transiciones correctas o pertinentes. El pensamiento profundo que llevan a cabo cuando preparan un tema y su ensayo, ocasiona que vean encajar con facilidad todas las ideas plasmadas. Pero el lector no siempre puede observar las conexiones que a los escritores les parecen naturales. El origen de esta diferencia de perspectiva es que muchos de estos escritores  no utilizan transiciones efectivas.

En este artículo se ofrecen cuatro técnicas que una persona puede utilizar para asegurarse de que cualquier lector siga la línea de pensamiento de quien escribe.

Una buena práctica de transición revela las conexiones entre los pensamientos. Desde esa perspectiva, se puede afirmar que las conexiones evidentes son cruciales para una escritura limpia. Para ser un buen escritor, se necesita ayudar al lector a entender cómo lo que ya se ha dicho se relaciona con lo que se está diciendo, y es necesario ayudarle a ver la lógica de esa relación.

1. Aplicar el “nuevo contrato conocido”

“Nuevo contrato conocido” sería la traducción literal de “known-new contract”, un concepto lingüístico muy útil que conviene manejar. Trata de cómo lograr, como escritor, la cohesión entre todas las oraciones, presentando en primer lugar la información que ya se conoce antes de dar información nueva o diferente. Este concepto se refiere tanto a la concordancia de la temática entre las oraciones como a la cohesión entre las oraciones.

En su aplicación, se requiere considerar el orden de la información en una oración. También ayudan con este recurso las siguientes tres reglas:

  1. No comenzar las frases con información nueva.
  2. Empezar cada frase refiriéndose a la información que ya se ha dado.
  3. Terminar cada frase con información nueva.

Esta práctica permite que el lector se acerque a cada nuevo pensamiento en un terreno conocido, y cada frase realiza la tarea de integrar la información antigua con la nueva información. A pesar de que es un concepto extranjero, es muy práctico para disminuir la probabilidad de insertar cambios de tema sin explicación.

A modo de ejemplo, se presenta para efectos comparativos las variaciones de las oraciones anteriores con la siguiente versión parafraseada:

“Termina cada frase con información nueva. El lector aborda cada nuevo pensamiento sobre un terreno conocido, y la oración hace el trabajo de integrar esta vieja información con la nueva información que transmite».

En este ejemplo, la forma como se inicia la segunda frase es un poco desorientadora: «¿el lector»? ¿qué lector? No se ha hecho referencia a lectores en esta subsección, así que ¿cómo se relaciona un lector con el tema de la oración anterior? El salto a un nuevo tema al principio de la oración rompe la cohesión entre las oraciones, y éstas ya no tienen un tema similar que las una. Por esta razón, la versión original es mejor, más cohesiva.

Consejo: El uso de «esto/esta X» para comenzar las oraciones

Se puede observar en la versión original del texto sobre el “known-new contract”, que la segunda frase comienza con «esta práctica». En este caso, «esta» constituye una palabra de seguimiento para conectar el tema. El uso de una frase «esta X» puede ser útil para cumplir con la pauta ya explicada, en caso de que no se pueda idear una forma más natural de comenzar con alguna información conocida.

Este truco se puede usar cuando se necesite, pero no en exceso. Empezar demasiadas frases con “esto/esta” hace que la estructura del enunciado sea demasiado repetitiva.

2. Palabras y frases de transición

El “known-new contract” ofrece algunas de las transiciones más naturales. No obstante, hay muchas palabras y frases de transición que se pueden emplear cuando el recurso del “contrato” no parece funcionar para el escritor. Dentro de éstas se pueden mencionar:

  • Conjunciones subordinantes (mientras, aunque, cuando, etc.).
  • Pronombres relativos (que, el que, el cual, quien, cuyo, cuanto, etc.).
  • Adverbios conjuntivos (cuando, mientras, donde, como, cuanto, así, etc.).
  • Conectores de inclusión (así, por ejemplo, en primer lugar, pongamos por caso, etc.).
  • Conectores de oposición (a pesar, ahora bien, al contrario, en cambio, en todo caso, etc.).
  • Conectores de orden (en primer lugar, en primera instancia, primeramente, para empezar, después, luego, segundo, tercero, etc.).

Todas esas palabras y frases señalan la función de la oración en relación con lo que antecede. Se utilizan cuando es necesario evidenciar la relación entre las frases cuando se crea que esta relación no está ya del todo clara.

3. Agrupar información similar

Por otro lado, hay que tratar de eliminar la necesidad de hacer una transición innecesaria. Para hacer la transición de manera efectiva, se requiere que en un documento se usen más palabras de las que se emplearían escribiéndolo de otra manera; es decir, se agrega información conocida al inicio de las oraciones y se utilizan más palabras y frases de transición. Sin embargo, el uso excesivo de la transición hace que el texto sea demasiado extenso.

En la medida de lo posible, se debe agrupar toda la información similar en un solo lugar del documento, de modo que no se tenga que señalar tan a menudo cambios de tema con buenas transiciones. Se debe decir todo de una vez, bien hecho, y luego seguir adelante.

4. Transición entre párrafos

Las transiciones de párrafo deben colocarse normalmente al principio de los nuevos párrafos, más que al final de los viejos. Esto obedece a que los párrafos se centran en un tema y, como ya fue señalado, debe agruparse la información similar. Debido a que las transiciones suelen estar orientadas al futuro, la mayoría de las veces se centran en el tema que les sigue. La transición a un nuevo párrafo suele centrarse en el tema que éste contiene, por lo que la transición pertenece a ese nuevo párrafo.

Consejo: resumir y continuar

A diferencia de todas las otras transiciones ya señaladas, que se centran en las relaciones entre las oraciones, las transiciones de párrafo relacionan el contenido del párrafo anterior con el tema del nuevo párrafo.

Por esta razón, las transiciones de párrafo suelen ofrecer una referencia a la idea principal del párrafo precedente (en lugar de sólo a la frase anterior), y relacionan dicha idea con el punto principal del presente párrafo.

  • Cuando se escribe una transición de párrafo, hay que centrarse en la función de éste:
  • ¿Continúa con una idea relacionada (por ejemplo, “y es otro punto en apoyo del argumento anterior x”)?
  • ¿Proporciona una idea opuesta al párrafo anterior (por ejemplo, «El asunto de x, no obstante, no es la palabra final al evaluar y«)?
  • ¿Infiere o deduce algo del párrafo o sección anterior (por ejemplo «De x, y, y z, estamos ahora en posición de hacer conclusiones admisibles sobre p y q«)?

Dos notas de cierre: Tamaño y matiz de la transición

En primer término, se han plasmado ejemplos de palabras y frases de transición, pero en ocasiones la transición requerirá insertar una frase completa. Además, en un trabajo más extenso, como pudiera ser una tesis de maestría, para hacer una buena transición a veces se necesitan párrafos completos.

Hay que recordar que en la escritura académica siempre se tiene que ser lo más conciso posible, pero también escribir un documento con claridad. Si no se puede hacer una transición notoria en una palabra, se usa una frase; si no se puede dar claridad al texto en una frase, se emplea una oración. En caso de que no pueda hacerse de las formas indicadas, entonces se usa más.

En segundo lugar, se puede indicar que cada palabra o frase de transición tiene su propio significado, y ciertas frases usadas con ese fin, como por ejemplo «por lo tanto», a menudo se usan de manera incorrecta. Es necesario asegurarse de emplear las palabras y frases de transición correctas para lo que quiere decir.

Para obtener más aprendizaje sobre la construcción de redacciones sólidas, este artículo sobre cómo redactar párrafos es una excelente guía de enseñanza.

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